Un sueño: Despertar y que nada haya sido un sueño.
Pesadilla: Despertar y que nada haya sido un sueño.
Manía: Ordenar mi ropa por colores. Que todas mis tazas sean azules.
Color: Azul en cualquiera de sus azules.
Indiscreción: Encaje por arriba, algodón por abajo.
Un recuerdo: Que sean tres, ir a caballo por el campo de Lobería comiendo mandarinas; los albañiles polacos borrachos que me rescataron de un esplín en el Pont des Arts, los tequilas a los que le gané a Javier Morphine en La Terminal, en Puebla.
Freakada: Recojo tornillos de la calle y les pongo etiqueta con la fecha y el lugar. Sí, estoy mal.
Vicio: El sexo.
Una película: Que sean tres, The searchers; Only angels have wings; Elizabethtown.
Una canción: My funny valentine.
Un libro: Que sean tres, Island in the stream, de Hemingway; El país de humo, de Sara Gallardo; El maestro y Margarita, de Bulgakov.
Una revista: Ramalazo, por dios y por la virgen.
Web: La mía, que lleva mucho amor invertido. Invertido de inversión en su tercera acepción.
3 prendas: Vaqueros, vestiditos de verano, chaqueta negra.
Una fiesta: Mi cumpleaños.
Un ídolo: Cualquiera que sea de barro. Y Bach. Y Clarice Lispector.
Un mito erótico: Yo.
Un enemigo: El desamor.
Un animal: Mi Gato Calígula.
Una ciudad: Que sean dos, Cádiz y Buenos Aires.
Una religión: No sabe no contesta.
Un ramalazo: Mis ramalazos son siempre subirme en un avión o similar sin alas y terminar en cualquier parte.
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